Historia. Entrenadores. Capitulo 1: Felipe Dos Santos

16.09.2017

Joaquim Filipe Dos Santos: del 28 de julio de 1932 al 22 de abril de 1934

Temporada 1932-1933

En los años 20-30 era muy habitual la figura del Jugador-Entrenador. Fue el caso de Elías Sauca, veterano defensa del Iberia y uno de los 17 hombres que conformaron la primera plantilla del Zaragoza F.C. y que fue nombrado entrenador hasta el final de temporada, momento para el que ya había anunciado su retirada. Sauca dirigió los diez partidos amistosos que el nuevo Zaragoza disputó desde el 20 de marzo (frente al Valladolid) hasta el 29 de junio de 1932 (ante el Español) y de los cuales ya hemos hablado cumplidamente en el capítulo anterior.Recordemos los resultados:

Relación de partidos amistosos dirigidos por Elías Sauca:

20-Marzo-1932: Zaragoza FC 4-0 Valladolid Deportivo (Rolloso (2) / Zorrozúa / Anduíza)

14-Abril-1932:    Zaragoza FC 3-1 FC Barcelona (Tomás (2) / Zorrozúa)

24-Abril-1932:   Zaragoza FC 1-1 Donostia FC (Salas)

22-Mayo-1932:  Zaragoza FC 4-1 CA Osasuna (Zorrozúa (3) / Anduíza)

26-Mayo-1932:  Zaragoza FC 4-2 Arenas Güecho (Rolloso / Tomás / Anduíza / Zorrozúa)

29-Mayo-1932:  Zaragoza FC 3-2 Arenas Güecho (Tomás / Zorrozúa / Anduíza)

12-Junio-1932:   Zaragoza FC 3-2 Deportivo Alavés (Rolloso (2) / Zorrozúa)

19-Junio-1932:   CD Español 0-3 Zaragoza FC (Tomás (2) / Anduíza)

26-Junio-1932:  Deportivo Logroño 2-1 Zaragoza FC (Tomás)

29-Junio-1932:  Zaragoza FC 1-6 CD Español (Rolloso)

El balance, previo al comienzo de la primera temporada oficial del Club, fue de 7 victorias, 1 empate y 2 derrotas.

Sauca no llegó a dirigir ningún partido oficial, por lo que no se puede considerar como uno de los Entrenadores de la historia zaragocista y por tanto no tendrá su capítulo aparte en esta web. 

Para el comienzo de la temporada oficial 1932-33, el recién nacido Zaragoza F.C., se puso manos a la obra en busca de un entrenador que diera lustre al proyecto deportivo. En este sentido, cito textualmente el artículo publicado en la sección "La vida deportiva" del Heraldo de Aragón el 14 de julio de 1932:

"Empieza a cundir la preocupación en torno al interesante asunto de la formación del equipo representativo de nuestro fútbol. Los aficionados locales andan de un sitio para otro, explorando en la indiscreción de este allegado a los dirigentes o en la benevolencia de aquel amigo propicio a dar satisfacción a todas las sugerencias, cuanto hubiera de cierto en lo propalado hasta el momento........ Por eso hacen bien los directivos locales en encerrarse en una reserva impenetrable. Por nuestra parte, estamos dispuestos a secundarles, guardando para mejor ocasión esa suspicacia, fruto de la oportunidad, que no es achacable a cuantos cargamos con la misión de informar a los demás...... Desde luego podemos anticipar que el Zaragoza F.C. dispondrá en la próxima temporada de todos los elementos de ahora y de los nuevecitos, cuyo traspaso se gestiona en estos momentos..... Hace ya algunas temporadas que nuestros equipos carecen de elemento organizador, en el aspecto técnico. Misión tan delicada, por la responsabilidad que lleva consigo, se concreta en el directivo de mejor voluntad y mayor arraigo en los que han de ser dirigidos y aleccionados. El entrenador -ese extraño personaje que casi nunca habla español, viste con algún exotismo y disfruta de una meritísima hoja de servicios- hace tiempo que no le vemos desfilar por el solar regional, buscando en esta ausencia el remedio a nuestros males económicos. Ahora parece que va a corregirse este sistema que supone el "nosaltres sols" de los jugadores.... Se piensa en traer un entrenador que, con su ciencia y más que todo, a fuerza de imponer su autoridad, evite apatías, descontentos y otros inconvenientes que, junto a ventajas indiscutibles, ofrece el profesionalismo imperante.....Como las gestiones van muy adelantadas, podemos anticipar que se trata del lusitano Dos Santos, gran jugador que ha merecido varias veces el entorchado de internacional justamente. Si el Zaragoza ha de ser el gran club que todos pretendemos, es necesario no regatearle medios de desenvolvimiento. A esto tiende la presencia de un entrenador en las filas blanquillas, donde habrá abundante materia prima que preparar. Como dejamos dicho, estimamos oportuna tal decisión, encaminada a lograr el máximo robustecimiento de nuestro prestigio balompédico en la temporada que se avecina."

El propio Heraldo de Aragón, publicaba el 28 de julio de 1932 el nombramiento definitivo de Felipe Dos Santos como entrenador del Zaragoza Foot-ball Club, al cual se refería en los siguientes términos:

"Oportunamente nos referimos en estas columnas a las gestiones que la directiva del Zaragoza F.C. realizaba para conseguir la incorporación a sus filas, en calidad de entrenador, del excelente jugador portugués Dos Santos, desde hace tiempo en posesión del entorchado internacional. Con plena complacencia recogemos ahora el feliz resultado de dichas gestiones. Dos Santos, con todo su prestigio y conocimientos del arte del balón redondo, figura la próxima temporada al frente de las legiones zaragocistas para perfeccionarles técnicamente, buscando su máximo rendimiento frente a los grandes contrarios que se les prepara. Buena adquisición la de Felipe Dos Santos como preparador del team blanquillo, al que auguramos una serie de triunfos muy estimables en la temporada que se avecina."

Joaquim Filipe Dos Santos

A pesar de ser elegido a finales del mes de julio, el portugués no viajó a Zaragoza hasta principios del mes de septiembre. Así se desprende de una entrevista con Tomasín y Salas "los más destacados representantes del fútbol local..." y publicada por el propio HDA el 1 de septiembre de 1932. En dicha entrevista, se le pregunta a Tomasín por el devenir de los entrenamientos antes de iniciarse la temporada, a lo que el propio jugador respondía: "hasta ahora permanecemos inactivos, en espera, sin duda, de que el entrenador llegue a Zaragoza". Salas se encarga de completar las afirmaciones de su compañero: "Y bien que necesitamos correr un poco para traer a juego las bisagras. Especialmente yo, que llevo una temporada de descanso completo, a causa de una lesión que me produje a finales de temporada".

La prensa recogía con entusiasmo la noticia del primer entrenamiento del Zaragoza F.C. a las órdenes de Felipe Dos Santos: "Nuestro flamante Zaragoza F.C., ha concentrado sus fuerzas, desde el generalísimo Dos Santos, hasta el más modesto jugador reserva. Todos han tomado posesión del cuartel general de Torrero, escenario de las magníficas contiendas que se avecinan".

Continúa afirmando que "El portugués Felipe Dos Santos, compenetrado con cuanto signifique deporte en cualquiera de sus manifestaciones, descansa de su primera intervención balompédica en las magníficas frondosidades del acuarium zaragocista. Desde allí asiste complacido a la gran prueba que tiene lugar en la piscina, orlada por un público numeroso y selecto.".

Requerido por la prensa tras este primer entrenamiento el portugués afirma que tan solo se había realizado "un poco de gimnasia, algo de carreras y a otra cosa. Los cuerpos no están preparados para una reacción violenta y es prudente, por lo tanto, exigirles lo indispensable, nada más". En un español casi correcto, Dos Santos continúa diciendo "...lo que he ordenado es que cesen las duchas y los baños. Debilitan mucho estas prácticas y ahora lo que precisamos es todo lo contrario".

Se le pregunta sobre la periodicidad y el horario de los entrenamientos, a lo que el portugués responde "diariamente, desde luego, y a horas que el cuerpo se encuentre en perfecto reposo. Aquí, la comida del mediodía se retrasa demasiado y por lo tanto sería conveniente trabajar por la mañana. Pero a ello se opone el hecho de que hay jugadores que acuden a las aulas universitarias y no pueden, materialmente, sujetarse a esta norma. Veremos, pues, a medida que el tiempo transcurra, cuál es el sistema más conveniente a adoptar."

Unos días más tarde, el miércoles 14 de septiembre de 1932, el Club lanzaba una nota oficial en la Prensa local, mediante la cual se informaba a los socios y aficionados en general de la imposibilidad de formar parte, como estaba previsto en un principio, de la Mancomunidad Centro-Sur-Aragón. Los dirigentes zaragocistas tuvieron que realizar las oportunas gestiones y finalmente se consiguió entrar, gracias precisamente a la renuncia del Club Deportivo Roca, de Irún, en la Mancomunidad Guipúzcoa-Navarra-Aragón. Os transcribo, por su interés, la nota completa del Club:

Una nota del Zaragoza F.C. dirigida a sus socios y a la afición

"Las dificultades de todo orden que la disolución de la Federación Castellano-Leonesa y la incorporación del C.D. Valladolid acarrearon para la normal realización del proyecto de Mancomunidad Centro-Sur-Aragón, no pudieron ser salvadas, aparte deserciones interesantes de última hora por el lado de quienes mayor compromiso moral tenían con nosotros contraído, porque las condiciones en que materialmente había se ser jugada dicha competición exigían condescendencias y sacrificios, ahora fundamentados, que ni era fácil hermanar, ni era posible que soportásemos sin evidentísimo perjuicio económico.

El pie forzado de ser siete los clubs a tomar parte hacía necesario un inmediato comienzo de la competición y obligaba al aprovechamiento de algunas fechas en día laborable, lo que, sin aparejar beneficio alguno para nadie, ocasionaba indudables perjuicios que no todos los interesados estaban dispuestos a afrontar en obsequio nuestro.

Así las cosas, nos vimos obligados a abandonar un proyecto a cuya iniciación fuimos invitados y a cuya suerte nos considerábamos absolutamente ligados no sólo por los vínculos morales de la amistad que se nos brindaba, más por la materialidad de acuerdos ante nosotros adoptados, que parecían inamovibles.

Hablamos de buscar una solución para que los esfuerzos hasta el momento realizados no quedaran estériles, y encaminamos nuestra gestión hacia el ingreso en la Mancomunidad Guipúzcoa-Navarra.

Por referencias de la prensa ha conocido el público las incidencias y los inconvenientes de todo orden que ha sido preciso vencer para que nuestra demanda tuviera acogida. Todo ha sido obviado; y el espíritu deportivo que inspira a las Federaciones Guipuzcoana y Navarra y a los Clubs Unión de Irún, Donostia, Tolosa, Logroño y Osasuna, se ha manifestado en toda su amplitud a aceptar nuestro ingreso en su Mancomunidad y al firmarse las bases de la misma el pasado sábado en San Sebastián.

Al significar a estos Clubs y a sus Federaciones, públicamente, nuestro agradecimiento, hacemos presente el propósito de corresponder a su actitud, poniendo cuanto esté de nuestra parte por imprimir a la competición todo el interés debido a fin de que no resulten fallidas las esperanzas de quienes tan cordialmente nos acogen y las ilusiones de cuantos nos siguen honrando con su confianza como socios.

Estamos, pues, en vísperas de comenzar una nueva temporada. Tampoco por esta vez hemos logrado la ilusión de hacer un esfuerzo definitivo que nos permitiera alimentar seguridades futuras. Nos hemos limitado a prepararnos como permitían las escasas ayudas que se nos prestan.

Tenemos confianza en la labor preparada; creemos haber reunido un buen cuadro de jugadores que bajo la dirección del entrenador concertado esperemos rinda lo que la afición espera y merece; tenemos la certeza de que el campeonato de mancomunidad puede resultar interesantísimo y competido; esperamos que no lo habrá de ser menos nuestra actuación en la Liga (todavía sin organizar) y por último, confiamos en que las actuaciones de nuestro equipo nos deparen la satisfacción de poder tomar parte en el campeonato de España.

Para el logro de todo ello precisamos una circunstancia imprescindible: la ayuda entusiasta de todos los aficionados y de la Prensa.

De la misma manera que nuestras actividades y nuestros buenos deseos no han decaído un momento a pesar de todo lo ocurrido, es necesario que por parte de todos se nos preste la ayuda, el calor, la vitalidad, precisos para poder salir adelante.

Por primera vez en la temporada oficial, un solo Club llevará la representación de nuestra ciudad en las competiciones oficiales. ¿Será mucho pedir el que, libres de prejuicios, todos presten su concurso para sacarlo adelante? Creemos que no. Por eso ante el comienzo de la temporada reiteramos nuestra demanda a la Prensa y a todos los aficionados; a la primera para que nos ayude con su benevolencia; a los segundos para que nos ayuden con sus cuotas de socios y con el entusiasmo de su adhesión.

El próximo domingo, día 18 del corriente, se inaugurará la temporada. Jugaremos un partido amistoso con el Club Roca de Irún, que se ha prestado a la renuncia de sus derechos en la Mancomunidad en beneficios nuestro.

Al siguiente domingo comenzaremos el torneo oficial jugando con el Donostia en Torrero.

El partido con el Unión de Irún, señalado en el calendario para el día 18 de este mes, lo hemos trasladado, de común acuerdo, al 12 de octubre, logrando así que nuestras fiestas cuenten en su programa con un interesantísimo partido de fútbol.

Junta General del Zaragoza

El Zaragoza F.C. cita a Junta general extraordinaria que se celebrará en los locales del Club (San Voto, 6, 1º) hoy, miércoles, a las diez y media de la noche en primera convocatoria y a las once en segunda, para dar cuenta de las gestiones realizadas para el ingreso en la Mancomunidad Guipúzcoa-Navarra-Aragón y señalar orientaciones para la próxima temporada".

El sábado 17 de septiembre se anunciaba en la prensa el partido amistoso frente al Roca de Irún, y en dicho anuncio se rogaba a la afición que recibiera con cariño al equipo irundarra debido a su gran gesto de ceder su plaza en el Mancomunado Guipuzcoa-Navarra al conjunto aragonés: "Nos creemos en el caso de advertir a la afición que el equipo visitante ha cedido su puesto al Zaragoza para el ingreso en la Mancomunidad Guipúzcoa-Navarra, razón demás para que nuestro público acoja con el afecto de siempre a nuestros simpáticos visitantes, doblemente justificada en esta ocasión por las razones expuestas".

Tras las primeras tomas de contacto con los jugadores en los diversos entrenamientos programados para preparar la temporada, por fin se anuncia en la prensa el que sería primer partido amistoso dirigido por Felipe Dos Santos: "Mañana domingo da comienzo la temporada de futbol con un partido amistoso en el campo de Torrero entre el equipo titular y el C.D. Roca de Irún. A pesar del carácter del mismo está sobradamente justificada la expectación que existe entre los aficionados, que sienten grandes deseos de poder apreciar la forma actual de nuestro equipo en relación con las luchas que se avecinan". Dicho partido se disputó el 18 de septiembre de 1932. La nota de prensa añadía incluso la alineación que iba a presentar el señor Dos Santos: "La composición de los de casa será como sigue:

Según nos comunica el entrenador señor Dos Santos, en el segundo tiempo se producirán algunas modificaciones en el equipo, entre ellas la de Rincón en la puerta y Ruiz en el extremo derecha".

Así reflejaba Heraldo de Aragón el lunes 19 de septiembre de 1932, la crónica del primer partido amistoso dirigido por Felipe Dos Santos frente al Roca de Irún:

ROCA DE IRÚN-1 ZARAGOZA F.C. - 3: "Como match inicial de la temporada, puede aceptarse el que nos ofrecieron el domingo último sobre la cancha de Torrero irundarras y zaragozanos. No presenciamos una labor perfecta en los de casa pero si vimos las mismas probabilidades de siempre en los antiguos valores y destellos favorables en los recién incorporados al elenco zaragocista. Fuera de esto, no otra cosa puede afirmarse. Ni el arte personal del joven Ruiz debe impresionarnos, ni las dudas de Basterrechea dirigiendo el terceto medular sirven para forjar un comentario definitivo. En cuanto el meta, Rincón, continuó inédito para nuestros aficionados, por obra y desgracia de los delanteros iruneses que no acertaron a enviarle un shoot medianamente concebido.Se notó en el Zaragoza los comienzos de un entrenamiento ordenado, aunque prematuro. Resistieron todos sus elementos el tren inicial, y se observó un acoplamiento que, naturalmente, está en vías de perfección, porque no es posible hacer en pocos días una labor de mucho tiempo y estudio calculado. Repetimos que es ocioso plantear ninguna afirmación rotonda en estos momentos. Los Chacartegui, Salas, Epelde, Rolloso, Anduiza, Zorrozúa, Almandoz, hicieron gala de cuanto son y pueden; pero aun cabe esperar de ellos mucho más, a medida que se sitúen en sus puestos nuevamente. Ruiz, Basterrechea y Rincón luchaban con el nerviosismo de una primera presentación y la importancia de una partida superior a cuantas ellos jugaron hasta el momento. Por eso, es prudente esperar nuevas ocasiones de apreciación, serenos los ánimos, en jornadas de más trascendencia que la inicial de temporada.

Desde el principio hasta el final, sobre el terreno de juego no hubo más equipo que el Zaragoza. Estos chicos del Roca, "benjamines" de gloriosas dinastías futbolísticas, apenas forman un grupo prometedor en corto plazo, si se quiere. Hoy día, no disponen más que de la fibra vasca y ligeras enseñanzas de su fútbol, pero desconocen los secretos de una primera categoría, a la que han renunciado para el paso a sus enemigos del domingo, con el mejor acuerdo. Tuvieron la habilidad de marcar un goal de sorpresa en el primer tiempo y luego, rápidamente, se fueron desinflando por la fuerza de los vapuleos contrarios. Todo el segundo tiempo, especialmente, el Roca estuvo a merced de la gente de casa, incansable en el asedio al marco enemigo. La acción constante de medios y defensa fronterizos, unida a una tarde inspiradísima de su cancerbero, impidió que el marcador funcionase con la celeridad que la realidad exigía. Uno y otro shoot lanzados contra el marco forastero eran detenidos por el pelotón de jugadores formados en cuadro de defensa y cuando no por el maderamen providencial. Pero la victoria no podía escapar a los zaragocistas y de aquel acoso continuo al marco contrario, resultaron tres tantos, que suponían pequeña recompensa a la labor ofensiva de los de casa.

Los primeros en marcar fueron los fronterizos, cuando iban transcurridos diez minutos de partido. Un centro del exterior izquierda lo remató Azcona, con un buen tiro, a la red blanquilla. Después del descanso el Zaragoza obligó a los forasteros a una cerrada defensa, insuficiente para evitar el triunfo merecido de la gente de Dos Santos." Heraldo de Aragón, 19 de septiembre 1932

Y tras este amistoso, por fin comenzaba la temporada oficial el domingo 25 de septiembre de 1932 en el viejo campo de Torrero. Correspondía al Torneo Mancomunado Guipúzcoa-Navarra-Aragón al que tuvo acceso el conjunto aragonés, como ya he comentado, tras la renuncia del equipo al que se había enfrentado de forma amistosa una semana antes, el Roca de Irún. El resultado de este primer partido oficial de Felipe Dos Santos y de la historia del club fue Zaragoza FC-1 Donostia FC-3. Por su interés histórico, os transcribo la crónica de este primer partido oficial de la historia del Club aparecida en el Diario La Voz de Aragón:

CRÓNICA DEL PRIMER PARTIDO OFICIAL DE LA HISTORIA DEL ZARAGOZA

" LAS HABILIDADES DE UN ÁRBITRO. No ha podido entrar con peor pie el Zaragoza en la Mancomunidad donde hubo de cobijarse a última hora. Tres tantos contra uno a favor fue el resultado final de esta primera actuación de los blanquillos en el grupo aquél.

¿Causas del "desavío"? En primer término, la labor del árbitro. Dos penaltis claros, el segundo más, quedándose sin sanción... con el natural regocijo de los donostiarras, desde luego, y la consiguiente decepción de los locales, cuya moral, por ahora, no está, ni mucho menos, para estos trotes: dióse validez a un tercer goal a todas luces ilegítimo, porque la pelota, antes de ser centrada sobre la puerta, había salido cerca de medio metro de la línea de cal, y para colmo, y como buena prueba de la parcialidad manifiesta, aunque bien disimulada, del "nazareno" en cuestión, el único penalti del Donostia que podía haber sido pasado por alto sin que nadie hubiese protestado lo más mínimo fue concedido con unas prisas locas. Entonces, los blanquiazules ya tenían el tres en su casillero... y el encuentro tocaba a su fin ¿De veras era Pedro Escartín quien empuñaba el pito?

La mala suerte también pudo ser causa de la derrota. Que se estrellen balones en el travesaño, es transigible; que aquéllos queden hasta cuatro veces consecutivas pidiendo a gritos un pie que los envíe para adentro, es igualmente perdonable. Ahora bien, que se encuentre el contrario con tres goals llovidos de la estratosfera o así, eso es ya como para renegar hasta del que inventó el fútbol.

Y... se acabaron las atenuantes, para dar paso a "lo otro". Todo lo que escrito queda, aun con ser considerable, no habría ocurrido, seguramente, de contar el Zaragoza con un equipo capaz de hacer frente a las adversidades mayores. Sin un buen suplente de Osés, sin un medio centro y sin un interior derecha que sepa su obligación, no se puede mirar el porvenir con cierto optimismo. Ni Rincón está capacitado para dejar que se desenvuelvan tranquilos los hermanos Chacártegui, ni Basterrechea es el centro medio que el Zaragoza necesita, ni Rolloso puede cubrir con éxito otro lugar que no sea el habitual en él.

Acá somos así. Cuanto más amigos, más sinceros. Piénsese lo que hubiese sucedido si el Donostia es aquel gran equipo de antes y no una vaga sombra de lo que fue, y piénsese al propio tiempo en que la "cosa" todavía tiene remedio.

Unos datos para terminar. En la primera parte solo se marcó una vez. Marculeta disparó de lejos y el balón rozó un pie a Landazábal, desviándose de la trayectoria inicial, cogiendo, por tanto, descolocado a Osés.

En la continuación volvió a "mojar" el Donostia dos veces seguidas. Landazábal, en una, remató limpiamente un centro de Parrondo, y en la otra recogió un servicio de Tolete, que se había apoderado de la pelota sin mirar que ésta no se hallaba en juego por haber traspasado ya la línea de cal, y avanzó sin ser molestado más que por Osés, que, tras de recibir un fuerte golpe, vio como su esfuerzo no servía para nada y tenía que ser sustituido por Rincón.

El tanto del Zaragoza surgió, según queda escrito, en las postrimerías del match y fue debido a unas manos de Amadeo dentro del área, tan cándidas, que ninguno reclamó el castigo. Rolloso no tuvo más remedio que cumplir con éxito lo ordenado. A lo mejor se enfada Escartín, y hubiese sido peor el remedio que la enfermedad.

Los equipos, entre los que hay que destacar a Marculeta, sencillamente estupendo, Arana, Beristain, que hizo dos paradazas, y Amadeo, los hermanos Chacártegui, Anduíza, Salas y, a ratos, Ruiz, alineáronse así:

Donostia: Beristain; Goyeneche, Arana; Amadeo, Ayestarán, Marculeta; Parrondo, Chivero, Landazábal, Insausti y Tolete.

Zaragoza: Osés (después Rincón); Chomin Chacártegui, Juanito Chacártegui; Epelde, Basterrechea, Salas; Ruiz, Rolloso, Anduíza, Zorrozúa y Almandoz.

Al árbitro ya lo hemos nombrado ¿no? - BARCALA"

El autor del primer gol de la historia del Zaragoza en partido oficial fue Gregorio Rolloso de penalty.

La baja forma del Unión de Irún dejaba al Donostia como claro favorito para alcanzar el título regional y devaluaba el interés de los aficionados por la competición, amén que eran cinco los clubs con derecho a clasificarse para el campeonato nacional entre los seis participantes: Donostia, CA Osasuna, Tolosa FC, Unión de Irún, Deportivo Logroño y el propio Zaragoza F.C. Se disputaba una liguilla a doble vuelta (10 partidos).

El Donostia tomaba pronto el mando del grupo imponiéndose, co,mo ya hemos visto, en el partido inicial por 1-3 en Zaragoza y el domingo siguiente al Unión de Irún por 1-2 en el Estadio Gal. Tan sólo el Deportivo Logroño puso en apuros al Donostia en la clasificación. Donostiarras y riojanos fueron muy igualados en la tabla y tras la victoria por 4-2 del Logroño sobre el Donostia, se colocaban como líderes provisionales. Sin embargo, en la penúltima jornada, todo quedaba visto para sentencia con el empate a dos del Donostia en Berazubi ante el Tolosa y la derrota logroñesa en Pamplona. El 20 de noviembre se llegaba al final de la competición siendo de destacar la sorprendente derrota del Logroño en Torrero, que estuvo a punto de costarle el subcampeonato, pero el Osasuna no logró puntuar en Atocha, donde el Donostia en un partido brillante y muy competido ponía digno colofón a su título con una victoria por 4-2 con goles de Marculeta, Aldasoro, Rivero y Cholín, por los locales y de Oyaeneder y Paco Bienzobas para los rojillos. La clasificación definitiva quedó con el Donostia campeón y totalizando 16 puntos; segundo Deportivo Logroño, con 11; tercero Osasuna, con 10 puntos; Unión de Irún y Zaragoza sumaron 9 puntos, y en última posición el Tolosa con 5 puntos.

El Zaragoza FC, por su parte, realizó un torneo mediocre y quedó penúltimo. Al citado partido en Torrero frente al Donostia, siguió el primer desplazamiento en partido oficial al campo de San Juan para medirse al Atlético Osasuna, el 2 de octubre de 1932 y donde navarros y aragoneses empataron a dos tantos.

Una semana más tarde, el 9 de octubre de 1932 en Torrero, el Tolosa CF se imponía a los muchachos de Felipe Dos Santos por 1-2 y el Zaragoza seguía sin conocer la victoria en el Torneo. Debutaba como zaragocista en este partido el defensa central Gómez, uno de los baluartes de la zaga mañana en sus primeros años de existencia. Ese mismo día, en un duelo cumbre por el liderato del tornero, el Donostia FC se imponía al Deportivo Logroño por 1-0 con un gol de Cholín.

Esa primera victoria del Zaragoza FC llegó tres días más tarde, concretamente el día del Pilar de 1932. Visitaba el campo de Torrero el Unión de Irún y en un partido muy reñido se impuso finalmente el Zaragoza FC por 3-2 con goles para los maños de Juanito Ruiz, Zorrozúa y Esteban. Insausti, por su parte, anotó los dos goles irundarras. Así lo celebraba en su crónica del Diario La Voz de Aragón:

"Ya ha salido triunfante el Zaragoza de su campo, en plan oficial. Le estuvo en un tris que el resultado fuese un empate, porque el actual equipo fronterizo, pese a la "vejez" de Emery, Gamborena y Villaverde y a la pesadez de Urtizberea, todavía conserva algo, muy poco quizá, de lo que en tiempos fue y sabe apretar de firme por esto y por el brío de la muchachada que se nueve junto a las figuras aquéllas, pero los chicos del Zaragoza salieron dispuestos a conseguir la victoria, que, finalmente, supieron alcanzar y mantener.

Hasta casi la conclusión del primer tiempo éste se les dio bien... para luego acabar con el horizonte nada claro. Ruiz "mojó" con la testa aprovechando estupendamente un descuido de Emery, y un fallo piramidal de Chomin lo utilizó Urtizberea para empatar. La continuación también fue de gran incertidumbre muy cerca de los minutos reglamentarios. Una soberbia combinación Anduíza-Zorrozúa, inciada en Salas, la coronó José María (Zorrozúa) con un tiro excelente que Emery no pudo detener; una pelota impulsada por Urtizberea, y que rozó a Chacártegui en un pie, se tradujo en el tanto del nuevo empate; y, en las postrimerías del encuentro, un centro largo de Almandoz, lo machacó Esteban Urrucha, alcanzando así la desigualdad definitiva.

Por lo que transcrito queda, puede decirse que el match fue, en general, interesante, y que las fuerzas anduvieron igualadas, si bien los momentos de mayor peligro los crearon los blanquillos, rojos ayer para evitar confusiones. De éstos hay que destacar, en primer término, a Rioja (que hacía su debut en partido oficial), Ruiz y Esteban Urrucha; tras éstos, el trío defensivo, Epelde y Anduíza. En el otro "coté" Elicegui, Elicegui y Elicegui; a ratitos Gamborena fue Gamborena; bien los extremos y los defensas y flojo el resto. Uno y otro equipo formaron así:

Unión de Irún: Emery; Mancisidor, Eguiazábal; Maya, Gamborena, Villaverde; Altuna, Azcona, Urtizberea, Elicegui y Arana.

Zaragoza F.C.: Osés; Chomin Chacártegui, Juanito Chacártegui; Epelde, Salas, Rioja; Ruiz, Esteban Urrucha, Anduiza, Zorrozúa y Almandoz.

El arbitraje de Pelayo Serrano, acertado. BARCALA"

Deportivo Logroño y Zaragoza se enfrentaban en Las Gaunas el domingo 16 de octubre de 1932. Un gol de Trabanco para los riojanos a los 47 minutos, fue suficiente para que el conjunto aragonés volviera de nuevo de vacío a Zaragoza.

Mejor suerte corrió el equipo de Joaquim Filipe Dos Santos en su visita a Berazubi para enfrentarse al Tolosa CF el 23 de octubre de 1932. En un gran primer tiempo de los blanquillos, el Zaragoza se impuso por un contundente 0-3, convirtiéndose, de esta forma, en la primera victoria a domicilio de la temporada y de la historia del club. Según cuentan las crónicas, "en contraste con anteriores actuaciones, los aragoneses tuvieron unos delanteros acertados en el tiro, y ésta fue la principal causa de su triunfo". Los tres tantos fueron anotados en la primera parte. El primero a los 14 minutos por mediación de Anduiza. Un minuto más tarde, Zorrozúa de cabeza en un barullo en el área establecía el 0-2. Un minuto antes de finalizar el primer tiempo, Juanito Ruiz marcaba el 0-3 definitivo tras rematar un centro largo de Almandoz. En el segundo tiempo, el público de Berazubi se puso un poco chillón, animando a los locales, y estos consiguieron dominar por completo el partido y obligando al guardameta aragonés, Osés, a realizar magníficas intervenciones que fueron incluso ovacionadas por la parroquia local.

Por caprichos del calendario, el Zaragoza tuvo que realizar tres salidas consecutivas, siendo la tercera de ellas al estadio de Atocha el 30 de octubre de 1932 donde el líder Donostia FC se impuso con claridad al Zaragoza FC por 5-2, a pesar de que los maños ganaban por 0-2 a los 30 minutos de partido tras los goles de Anduiza y Almandoz.

Mejor suerte corrió el Zaragoza en su siguiente partido, ya al calor del hogar de su estadio de Torrero. El 6 de noviembre de 1932 el Zaragoza se impuso al Atlético Osasuna por 3-0 con dos goles de Juanito Ruiz y otro de Anduíza.

El martes 8 de noviembre de 1932 aparecía en el semanario madrileño AS un inquietante reportaje firmado por el periodista Miguel Gay bajo el título "¿Va a perderse el fútbol en la capital de Aragón?". Os transcribo integro el reportaje por su interés:

"Es de temer la desaparición del único club importante si la afición no reacciona en apoyo del mismo. Una interviú con el hombre que ha tenido siempre en la mano los hilos de la trama y que ahora ha perdido todas sus ilusiones

EL CABALLERO XXX

"Vamos a tener que lamentarlo mucho, pero nos es imposible quebrantar el incógnito que quiere guardar.

Tiene una larga historia deportiva. Nosotros lo conocemos desde que éramos así de chicos. El destacaba ya sobre el grupo del 'team' y nos arbitraba los partidos contra el Iberia -el Iberia, que ha sido el equipo aragonés imbatible-, en el pedregal del Campo del Sepulcro.

Desde entonces han pasado bastantes años; pero nosotros siempre lo hemos conocido igual. Alto, moreno y solitario, mientras no discute con una peña, casi siempre la misma, de aficionados.

De todos los personajes que han vivido estos años con toda la intensidad y dramatismo el fútbol aragonés, solo queda él en activo, en activo eficaz. Es ahora quien tiene el control total del fútbol y rige sus destinos, y él, mejor que nadie, podía informarnos sobre nuestro temor; nuestro temor de que cualquier día diera una voltereta seria el Zaragoza.

UN RECUERDO

Toda nuestra vida recordamos haberle visto metido en estos asuntos deportivos. Desde la Gimnástica, que no recordamos sino por testimonio de periódicos viejos -no nos alcanzaba la edad para tanto-, pasando por el Iberia, la Asociación Aragonesa de Cultura Física, la primera Federación, la definitiva..., siempre en la brecha por el fútbol.

Se trabajó bastante, se trabajó con denuedo, se logró para Zaragoza un período de esplendor inusitado. Aquellas finales y semifinales del campeonato; aquellos desempates, aquel glorioso Barcelona-Arenas. Zaragoza tenía -la conquistó merecidamente- fama de hidalga y caballerosa, y su público era modelo de públicos.

Pero no se ha aprovechado aquel impulso o se ha aprovechado mal.

Vino la pugna interna Zaragoza-Iberia, lucha fraticida, en donde el Zaragoza luchó con todas sus armas, incluso con cantidades fabulosas de dinero contra la astucia del Iberia, dueño siempre de la Federación, desde donde se gobernaba con tal intención, que no pasó mucho tiempo sin que ambos clubs consiguieran mutuamente aniquilarse.

Y entonces fue cuando el Zaragoza y el Iberia comprendieron el error de su táctica de más de seis años, y se dieron la mano y se creó el Zaragoza tal como ahora está.

Pero... ¿y ahora? ¡Que bien vendrían aquellos miles de duros que percibían los delegados de cualquier club modesto por un voto! ¡Qué bien aquel despilfarro para entrenadores, para jugadores, para delegados!... ¡Qué bien vendría todo! El Zaragoza, rechazado por Castilla cuando no se podía esperarlo; sin un refugio claro, con las fechas encima, sin dinero, tuvo que maniobrar con toda esta habilidad de nuestro interlocutor para buscar en Guipúzcoa un 'asilo' a costa de pesetas y de jugadores que ya tenía en firme apalabrados.

Todas estas cosas deben saberlas los aficionados, cuando dicen: 'Que traigan un medio centro nuevo o un interior izquierda, que no hay.'

-Yo, -dice XXX-, les diría: Pero ¿de donde? ¿Cómo? ¿Con qué? Porque eso que ha salido al campo, eso que tendremos que mantener a toda costa, esos jugadores de cuyo comportamiento con el Zaragoza no se puede sino hablar bien, son todo lo que tenemos, todo lo que hemos podido reunir con el esfuerzo de todos los zaragozanos amantes del fútbol... por eso yo me canso y un día lo dejaré todo...

Nosotros sabemos que nuestro comunicante ha tenido esta frase en la boca centenares de veces. nunca lo hemos querido creer..., pero algún día esa amenaza se cumplirá y habrá perdido el fútbol aragonés uno de sus más positivos mantenedores...

REANIMARSE O MORIR

Por eso, de nuestra charla con el deportista anónimo (?) que todos conocemos y a quien se conoce en toda España deportiva, hemos sacado la impresión de que si todos los zaragozanos que han sido en algún momento algo en un club -algo es ser, por lo menos, socio- no vuelven a las listas del Zaragoza, el Zaragoza un día muy próximo dará el estallido sin estruendo, de esos globos de color de los chicos, y, como a los chicos, se nos irá de las manos... Y, como los chicos hacen, nos echaremos a llorar...

Queda en el aire la 'inexplicable' exclusión del Zaragoza de su mancomunidad con Castilla. Esto lo va a aclarar un recorte que ha venido a nuestras manos de un semanario mejicano y que lleva, nada menos, la firma de José María Mateos. Dice en él:

'Lo cierto es que el equipo que vivía -el Iberia- se encontró también agonizante. Hubo entonces un momento de sensatez. Se hizo la fusión de todos los elementos zaragozanos, constituyendo un solo club... al que había que proporcionarle vida haciendo que luchase con buenos elementos forasteros. Y estándose hablando de la mancomunidad de madrileños y sevillanos para el campeonato regional, nada mejor que incorporar a ellos al nuevo Zaragoza.

Empezó la asamblea nacional de este año. El representante de Zaragoza ni consideró necesario acudir a la asamblea. Estaba tan seguro de sus amigos...

Pero se produjo en la asamblea algo inesperado. El representante de Valladolid pidió el ingreso definitivo en la Federación Centro. Y ésta accedió a su petición.

Desde ese instante, el Valladolid substituía al Zaragoza en la mancomunidad. Acudió corriendo el representante aragonés a la asamblea. Era tarde."  MIGUEL GAY

Y con este futuro incierto, continuaba el campeonato Mancomundo en el cual el Zaragoza aun tenía opciones matemáticas de alcanzar el tercer puesto, pero para ello era necesario un buen resultado en la siguiente jornada en la que el conjunto aragonés visitaba el Stadium Gal para medirse al Unión de Irún el 13 de noviembre de 1932. Pero, nada más lejos de la realidad, el conjunto dirigio por Dos Santos sucumbió por un contundente 7-2 en una gran tarde del veterano Gamborena. El se bastó para contener a los delanteros contrarios y animar con su juego bravo a sus compañeros, marcando, incluso, el tercer gol de los fronterizos. Elicegui, por su parte, anotó cuatro de los siete goles guipuzcoános. Los dos goles del Zaragoza fueron obra de Anduíza. Emery detuvo un penalti lanzado por Rolloso en la segunda parte. El guardameta del Zaragoza Osés, resultó lesionado en la segunda parte y en ese momento se produjo en debut en partido oficial de un mito del zaragocismo, Andrés Lerín.

Pese a la contundente derrota, el Zaragoza llegaba a la última con opciones de meterse entre los cuatro primeros clasificados. Para ello debía vencer en el último partido, el 20 de noviembre de 1932, al Deportivo Logroño (al que se ganó por 2-1) y que el Unión de Irún no consiguiera vencer en su visita a Tolosa. Pero los irundarras se impusieron en Berazubi por 3-5 y finalizaron cuartos, relegando al Zaragoza al quinto puesto. Aunque ambos equipos finalizaron con 9 puntos, el mejor goal-average de los irundarras les puso por delante en la clasificación.

En cualquier caso, tanto unos como otros se clasificaron para el Campeonato Copa de España. De los seis equipos del Torneo Mancomunado, tan solo se quedó fuera el Tolosa, sexto clasificado. En el resto de regiones se clasificaron los siguientes equipos:

Asturias: Oviedo, Sporting de Gijón y Club Gijón.

Baleares: Constancia de Inca.

Canarias: Victoria.

Cantabria: Racing de Santander y Torrelavega.

Centro-Sur: Madrid, Atlético de Madrid, Valladolid, Sevilla y Betis y Onuba.

Cataluña: Barcelona, Español y Palafrugell.

Galicia: Deportivo Coruña, Racing de Ferrol y Celta de Vigo.

Guipúzcoa-Navarra-Aragón: Donostia, Osasuna, Logroño, Irún y Zaragoza.

Murcia: HérculesyMurcia.

Valencia: Valencia, CastellónyLevante.

Vizcaya: Athletic, Arenas y Baracaldo.

Estos fueron todos los partidos disputados por el Zaragoza en el Torneo Mancomunado:

Y Esta fue la clasificación final del Torneo Mancomunado:

Tras la disputa del Torneo Mancomunado, Felipe Dos Santos dirigió el cuadro blanquillo en el Campeonato de Liga de 3ª División que comenzó a disputarse el 4 de diciembre de 1932. Este torneo se disputó en dos fases. En la primera de ellas, estaban previstos en principio cuatro equipos, pero el CA Aurora de Pamplona se retiró antes de dar comienzo la competición.

El Zaragoza, disputó su primer partido el 4 de diciembre de 1932 y se impuso en Torrero al Alkartasuna de Tafalla por 7-0 en un partido carente de interés. Los blanquillos, muy superiores a sus rivales, noveles en estas luchas, dominaron durante todo el encuentro.

En el primer tiempo se anotaron cuatro goles, obra de Anduíza (en dos ocasiones), Bilbao y Zorrozúa. En la segunda parte tuvo que retirarse Anduíza para no reaparecer, tras caer lesionado en un encontronazo con el meta Navarro Urdiroz. En la segunda parte, Zorrozúa anotó el quinto gol y poco después se castigó con penalti a los navarros, que fue lanzado fuera intencionadamente por Rioja. Zorrozúa y Almandoz establecieron el definitivo 7-0.

A las órdenes del colegiado, señor Rivera, los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Alkartasuna: Urdiroz; Barandalin, Darío; Gurruchaga, Gordi, Clis; René, Lara, Oteiza, Mendoza y Aramendi.

Zaragoza: Lerín; Chacártegui I, Chacártegui II; Epelde, Salas, Rioja; Ruiz, Zorrozúa, Anduíza, Bilbao y Almandoz.

En la segunda jornada el conjunto de Dos Santos destrozó al Huesca en Torrero por un contundente 15-1. De estos quince goles, once los consiguió el Zaragoza en la segunda mitad. Este partido frente al Huesca, es la mayor goleada a favor del Real Zaragoza en toda su historia. Seis goles de Anduíza, tres de Zorrozúa, otros tres de Bilbao, dos de Almandoz y otro de Epelde, fueron los goleadores de la tarde. El Huesca sufrió la lesión de su mejor hombre, Primo, que dejó la línea media a merced de lo que quisieran hacer los delanteros blanquillos.

Debido a la retirada de la competición del Aurora de Pamplona, transcurrieron dos semanas hasta la disputa del siguiente partido, concretamente el 1 de enero de 1933. Hubo polémica al respecto ya que el Alkartasuna (de Tafalla) decidió llevar el partido a la localidad vecina de Olite. Asi lo reflejaba la prensa local en una nota que también apuntaba el debut de "un nuevo elemento" procedente de la Cultural de Durango, en referencia al medio centro Municha:

Finalmente los navarros se salieron con la suya y el partido se jugó en Olite. El campo de San Francisco Javier era un auténtico patatal, pero eso no impidió un nuevo triunfo de los hombres de Felipe Dos Santos por 2-3. Dos goles de Anduíza y otro en propia meta de un defensa navarro, certificaron la victoria aragonesa en un partido donde lo más destacado fue la fuerte lesión que sufrió José María Zorrozúa en su muñeca izquierda.

El último partido de esta primera fase del Torneo lo jugó el Zaragoza en el campo de Villa Isabel el 15 de enero de 1933 y donde se impuso al C.D. Huesca por 2-4 con dos goles de Juanito Ruiz,uno de Anduíza y otro de Almandoz. En este partido debutó Mendiburu, que sustituía al lesionado Zorrozúa.

Este el el cuadro completo de resultados de la primera fase del Torneo de Tercera División:

Una vez terminada esta fase, la directiva zaragocista convocó junta general en la que presentó la dimisión por razón de las dificultades, especialmente económicas, con que tropezaba su misión. Los socios acordaron pagar una cuota extraordinaria en el mes de enero de 1933, pasándose al cobro dos recibos en lugar de uno. Se decidió confiar en la misma junta directiva y se intentó, con la misma voluntad y el mal resultado de siempre, conseguir más afiliaciones.

En la Fase Final y bajo el formato de Copa, es decir, enfrentamientos directos con partido de ida y vuelta, el Zaragoza F.C. logra eliminar en la ronda de Octavos de Final al Baracaldo. Perdió en Lasesarre por 2-1 el 29 de enero de 1933, pero en el partido de vuelta en Torrero, una semana más tarde, el Zaragoza se impuso por un contundente 4-0.

En la ronda de Cuartos de Final, el Zaragoza se enfrenta al Deportivo Logroño. En el partido de ida, disputado en Las Gaunas el 12 de febrero de 1933, el Zaragoza arrancó un esperanzador empate a cero. La Voz de Aragón titulaba en su crónica "Sin novedad en Las Gaunas". Una crónica de un partido de fútbol pero que más bien parecía una crónica de guerra:

"Vamos a Logroño, ¡A Logroño! Es como ir al frente. Nos han dicho que en el sector de Las Gaunas han puesto artillería gruesa y que el Logroño ha movilizado a todos sus hombres. A nadie se le oculta el peligro que vamos a correr. ¡Ah! Maldita guerra, es decir, maldito fútbol. Somos la vanguardia, la fuerza de choque. Detrás vienen los autobuses del servicio de protección. 'Hinchas' arriesgados que quieren correr nuestra suerte...En vano al despedirnos nos han estrechado la mano y nos han deseado todo género de venturas. En vano se han sonreído y han sacado los pañuelos al vernos partir. Demasiado sabemos nosotros donde vamos. Vamos a Las Gaunas. Uno de los partidos más difíciles del torneo. En fin... El día es triste y gris. Hace frío. Trepida el autobús lanzado hacia Casetas. Los compañeros ríen. Algunos cantan. Es inútil. Ni siquiera cuando, como un recurso supremo, hay quien lanza esa canción tan conocida de 'Luisa Fernanda' logra que le sigan algunos. Todos sabemos donde vamos. Vamos al frente... Anochece. La luz de los faros taladra las sombras que van cayendo. Alguien duerme. Otros van cantando los nombres de los pueblos que se ven como un montón de luces casi disipadas. Ni siquiera pasamos por Caparroso... ¡Que rabia! No se van a acordar del santo ese famoso como otras veces. Vamos a oscuras. No quieren encender la luz del autobús. Solo de cuando en cuando fulguran las brasas de los cigarrillos. De quien tiene. A nosotros se nos han acabado hace tiempo ya. ¡Que asco! Lerín no pronuncia una palabra. Gómez le dice siempre: ¡Cá-lla-te! Nadie canta ya. Los más duermen. Otros piensan en la jornada de mañana. ¡Las Gaunas!

Llegamos a Logroño. Hace frío. Un frío terrible que pasa nuestros capotes y nos hace dar patadas en el suelo y soplarnos las manos. En uno de los departamentos del hotel hay un baile. ¡Qué contrate! Sabemos que en el servicio de protección ha habido serios trastornos. Uno de los autobuses se ha quedado en la ruta. Otros coches con 'altos jefes' de la 'hinchada' también están detenidos en la ruta. Todo nos sale mal esta noche. Tiene que salir nuestro autobús en su busca. Todos estamos cabizbajos, pensativos. Recibimos las primeras noticias del frente. Artillería gruesa, gases asfixiantes... y un árbitro. Conocemos ya estas terribles máquinas de perder partidos. No perdemos la moral, pero tenemos motivos para perderla...

Ya en Las Gaunas el día del partido. Sale el Logroño y le aplauden mucho. Sale el Zaragoza y le aplauden también. Tenemos mucha fama. Aquí, en Zaragoza, dirán lo que quieran del equipo. Pero fuera de aquí sale el Zaragoza al campo y parece que ha salido el Madrid. Así como suena. ¡Con el miedo que llevamos dentro! A las primeras jugadas ya se impone el Logroño; pero como no marca goals, el público, que tiene una ingenuidad comparable a la del Baracaldo, le dice a su equipo: 'Estos no son los del Nájera". Por lo visto, al Nájera se lo comieron a goals.

Como son tan ingenuos los del público y quieren goals, la delantera se decide a deshacer a Lerín y en una jugada lo desarman. Menos mal que Simón y Los Santos, con un poco de Syndeticón, lo recauchutan. De poco les sirve, porque a la otra entrada lo magullan. Esto les gustará mucho aquí, en Logroño; pero a Lerín no le hace gracia y en la jugada siguiente está prevenido, y Juliac sale con una cara que parece una torta. Además, como han sido varias entradas seguidas y a cada cual más peligrosa, uno de los 'hinchas' del servicio de protección salta al campo a comerse a los del Logroño. Y gracias a los guardias de Asalto, porque si no nos quedamos sin servicio de protección. Luego nos enteramos que está en la tribuna, porque se arma cada follón que arde.

Y a todo esto el Logroño se ha impuesto y dura el dominio cerca de media hora. Es un dominio especial. No es de agobio. Se ve que al Zaragoza le toca jugar en su campo el partido deciviso. Se reserva. Los Chacártegui, ayudados con los medios y todos dirigidos por José María Zorrozúa, que lleva el timón del 'match', inutilizan toda la labor de la delantera logroñesa. Lerín hace dos o tres paradas excelentes. La delantera del Zaragoza ha hecho algunas arrancadas y ha tirado poco a goal... pero seguirmos siendo el Zaragoza.

Además, ya se sabe que no se puede pitar penaltys en contra del equipo local, porque hemos visto dos clarísimos. Uno lo ha tocado el árbitro, pero luego dijo que había tosido y sonó el pito... por casualidad. El último hora del primer tiempo es nuestro. Los medios han impuesto su clase y se domina. A todo esto pasa el tiempo y nos vamos alegrando, porque luego suena el pito y está el marcador a cero. ¡Y el tiempo!.

Comienza la segunda parte. Es igual. Domina de salida el Logroño, pero su juego es más desordenado. Domina poco tiempo. El Zaragoza ha logrado, por fin, encajar. Sus líneas responden bien y avanzan. Las primeras arrancadas son todas cortadas en flor. Piiiii, offside. Piiii, fould. Piiiiii, otro fould. Y así no hay modo de que un equipo avance.

Hay dos categorías de árbitros: los que dan penaltys y los que dan partidos. Beret es de éstos. Ahora, que el Logroño no pudo complacer a Beret. Porque no le dejaron esos Chacártegui. Son tan malos... que no les dejaron shotar a placer. ¡Qué rabia! ¿verdad?

Total, cero a cero, al terminar el partido, ya cuando el Zaragoza iba por su campo -por el del Logroño ya hemos quedado en que no se podía- con una desenvoltura que nos tranquilizó.... Hemos dicho que quedaron empatados a cero, ¿verdad? ¡En Las Gaunas!.

Volvemos a ocupar el autobús. Los hombres de la protección, los 'hinchas' valientes que han venido, rodean el coche. Todos ríen satisfechos. Se han quitado un peso de encima. Los jugadores también ríen. No han vencido, pero no han pasado. Y ya es bastante. En Torrero no pasarán. ¿Verdad que no pasarán? ¿Y nosotros? El Zaragoza überalles. Siempre überalles" - MIGUEL GAY.

La eliminatoria se resolvió en la vuelta, en Torrero, el 19 de febrero de 1933, donde los pupilos de Felipe Dos Santos se impusieron al conjunto riojano por 2-0. Mucho público en las gradas, gran expectación y un frío de órdago. El partido no fue brillante. Ningún partido que se desarrolle con un viento tan terrible puede serlo. Además, el Logroño se obstinó en ser un equipo violento desde los primeros momentos. Y el Zaragoza se amoldó perfectamente. Al portero del Logroño le entró sucio Almandoz una vez, pero eso no fue nada comparado con las entradas que le hicieron en Logroño a Lerín.

En el primer tiempo jugaba el Logroño a favor del aire, pero el Zaragoza organizó su defensa formidablemente, teniendo como eje a Municha, en torno al cual se desenvolvían los otros medios y la defensa sobradamente. A pesar del nerviosismo de los jugadores, se vio en el campo un equipo ducho, enterado, dueño de la situación: el Zaragoza. Y fruto del mejor juego de los blanquillos, llegó el primer gol. Acababa el portero de detener un disparo soberbio y todavía no estaba rehecho de su emoción cuando Anduíza chutó de nuevo. El balón iba sobre el centro de la puerta, pero lo desvió el viento y descolocó al portero, entrando por el ángulo. El segundo gol del Zaragoza vino poco después. Anduiza era un jugador excepcional. No se podía ver desde las gradas: había que apreciar su clase de cerca. El público no le concedía mérito, pero los porteros rivales le temían. Marcó un gol idéntico a otro que logró contra el Baracaldo. Recogió un despeje flojo del portero. Falló al repetir el chut; pero con una serenidad pasmosa -que era su ventaja sobre quienes en aquellos momentos le rodeaban- recogió el balón, volvió a chutar y marco el gol. Esto es una virtud que no se puede apreciar, pero de cuyos resultados no se puede dudar. Y terminó el primer tiempo con el dos a cero a favor del Zaragoza.

Con el segundo tiempo se endureció el juego. El Logroño pensó que con el viento en contra era todavía más difícil vencer y se dedicaron con más entusiasmo a la violencia. A Municha lo tenían frito; pero como el Zaragoza respondía ojo por ojo y diente por diente, al poco tiempo Juliac estaba en el extremo izquierdo, mientras a Anduiza la calafateaban un pie y a Tomasín su pobre y desdichada rodilla. Las cosas se pusieron de forma que Almandoz y Juliac pensaron que era más conveniente liarse a tortazos. Era cerca de la general: se amontonaron los jugadores, salieron dos otres espontáneos... y los guardias de Asalto, viendo que el árbitro se entretenía demasiado, oportunísimos, hicieron un pequeño raid y quedó todo como un guante. El árbitro se serenó y mandó fuera a Juliac y a Almandoz, para convicción de los incrédulos. El partido y la eliminatoria ya estaban ventilados y el Zaragoza se clasificaba, con justicia, para la penúltima ronda.

El rival que correspondió en suerte al Zaragoza en las semifinales fue el Valladolid Deportivo. Baracaldo y Logroño habían encontrado un tope para sus lógicos deseos de seguir adelante, pero el tope, resentido a causa de golpes y más golpes, tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no resquebrajarse totalmente. En el partido de ida disputado en Torrero el 26 de febrero de 1933, apenas podían tenerse en pie Tomás y Anduiza y se resentían notablemente Juanito Ruiz, Zorrozúa, Epelde y Municha...

Pero el Valladolid también andaba con problemas en su alineación. La línea media no era la titular, que estaba lesionada; el interior izquierda también tuvo sustituto, probado el viernes anterior deprisa y corriendo; el delantero centro, por un encontronazo apenas comenzado el partido, no existió. Un Zaragoza sin inválidos al cincuenta por cien, así las cosas, podría haber sido el amo como tantas otras veces. Solo una vez reinó la alegría en las filas vallisoletanas, pero enseguida se tradujo en tristeza. Fue en el inicio del segundo tiempo, cuando Susaeta batió a Lerín de un gran tiro a media altura. Ya se abrazaban jubilosos sus compañeros al autor del gol, pero llegó el árbitro y dijo que había sido mano antes. Zorrozúa, en el vestuario, ya terminado el partido, se reía a carcajadas de las fuertes. ¿Qué no? Palabra de explorador que es cierto. Si fue él quien, hacia el final, logró en tanto que daba el triunfo a los suyos, no sabemos por qué no se había de permitir esa expansión. El Zaragoza había jugado muy mal. Pero había ganado.

Ya en Zorrilla, el 3 de marzo de 1933, un ambiente prefabricado hizo áspero y desagradable un partido que terminó con 1-1 en el marcador y la consiguiente clasificación del equipo maño para la final. Diez minutos antes del descanso Chomin Chacártegui concede un córner. Se tira bien. Despeja Lerín de puños. El balón queda corto, y tras un centro desde la izquierda, Sañudo remata de cabeza el gol del Valladolid.

En la segunda parte reacciona el Zaragoza y achucha la portería de Irigoyen pero sin premio. Sañudo recibe un golpe de Lerín cuando iba a buscar el remate. La gente pide penalti. En seguida, Luisón manda a Anduiza a la caseta como un pelele. Queda el Zaragoza con tres delanteros. Zorrozúa está atrás. El Zaragoza resiste muy bien. Caen gruesas piedras sobre Lerín y sobre los Chacártegui.

Avanza el partido. Faltan diez minutos. Los del Zaragoza echan balones fuera. Algunas melées menos peligrosas ante Lerín. Y más piedras. Los guardias de Asalto despejan el espacio detrás de la red. Es inútil. Tiran desde lo alto de las localidades. Faltan cinco minutos. Sale Anduiza inconsciente. Se le ve flotar. El Valladolid quiere aumentar el marcador para deshacer el empate en la eliminatoria. Faltan tres minutos. Todo el Valladolid se estrella contra los medios, con Zorrozúa y contra la defensa terrible. Faltan dos minutos. El Zaragoza lleva el juego por el centro y hay algunas embestidas de Almandoz. Tomasín aprovecha los pases de los medios. Se juega rápido. Falta minuto y medio. Tomasín pasa a Rolloso; éste centra; Anduíza pasa como una flecha entre los defensas y larga un balonazo que penetra junto al poste por el suelo. Hubo en el público un minuto de silencio angustioso, pesado, terrible.

Los jugadores del Valladolid se arrojaron al suelo. Irigoyen no supo que hacer. Los del Zaragoza, sin hablar, daban saltos como locos. Y el público, como si hubiera caído una tromba de agua, estaba quieto, insensible, anonadado. Pasan tres minutos de la hora, por haber descontado tiempos y, por fin, termina el partido. Ha quedado eliminado el Valladolid. En el campo se producen algunas algaradas. Pero en la calle los comentarios de muchas personas sensatas son a favor del Zaragoza. Sinceramente, había jugado más.

El partido se jugó con tal nobleza y con tal corrección, dentro de la violencia de un partido semifinal de un campeonato fatal, que los jugadores del Valladolid, terminando el partido, se acercaron a los del Zaragoza para felicitarles y para protegerlos del público, que, desmoralizado por las circunstancias en que se desarrolló el partido, invadía el terreno con ánimo de agredir al Zaragoza, especialmente a Lerín. Así entraron del brazo unos y otros, mientras los guardias de Asalto tuvieron que intervenir en tres ocasiones. Finalmente Lerín tuvo que salir, según cuentan las crónicas, acompañado de los guardias. El gobernador civil, personalmente, acompañó a los directivos zaragozanos y a los jugadores hasta más allá del campo de fútbol, porque el autobús tuvo que marcharse antes de terminar el partido, para evitar trastornos.

Por su parte el Sabadell (que ya había ganado 8-2 en la ida) también se impuso al Cartagena (1-2) en el partido de vuelta y se convertía en el rival del Zaragoza para la gran final. Uno de los dos equipos tendría el premio del ascenso a Segunda División.

En la Final, sólo cerraba el paso a la Segunda División el Sabadell, club que a su vez había eliminado al Elche, al Hércules y al Cartagena, aunque tuvo que recurrir a sendos partidos de desempate ante estos dos primeros rivales.

El 12 de marzo de 1933 se jugaba el partido de ida en tierras catalanas. Había animación en la ciudad, y aun cuando el tiempo no estaba seguro, la Creu Alta se llenó en pocos momentos. Al salir los equipos los zaragozanos reciben un magnífico ramo de flores. Sale también Melcón, el árbitro. El público, deportivo, aplaude todo. El campo está un poco encharcado. Hace viento a favor del Sabadell, que comienza el partido con un tren loco, zarandeando al Zaragoza. Cunde algo de barullo en los primeros momentos de los aragoneses, hasta que los Chacártegui y Municha, que no pierden la serenidad, calman los ánimos.

Poco a poco se nivela el juego. Va pasando el tiempo y no marca nadie, aunque el Sabadell sigue dando muestras de peligro. En una arrancada de esas en que se ve venir el gol se castiga a Epelde con falta. Hecho el saque desde bastante distancia por Bertrán, va directo a la puerta y se filtra sin que Lerín lo pueda ver. Iban 15 minutos de partido.

El juego se anima por momentos. No hay violencias. El menor gesto es contenido por Melcón. Así, cuando la delantera del Zaragoza y en una de las arrancadas peligrosísimas hacen falta a Tomasín. Melcón pita penalti que, tirado por Anduíza, es detenido por el portero Masip, así como el remate posterior de Almandoz.

Termina la primera parte con la impresión de que el partido es nivelado y la magnifica serenidad del Zaragoza que ha sabido escapar a la avalancha del Sabadell y ha podido, con un poquitín de suerte, nivelar el tanteo.

Se repiten los aplausos en la segunda parte y se repite la misma decoración. El Sabadell acaba de salir y ya está acosando en tromba. Los primeros diez minutos son de terrible acoso para la meta zaragozana. Lerín y los Chacártegui están formidables. Los medios y los interiores hacen enormes esfuerzos por alejar el juego hacia otro lado. Se juega a un tren infernal. Pero el Sabadell va rindiéndose poco a poco y el Zaragoza va recobrándose por momentos. Se inician las escapadas y empieza a aparecer el peligro sobre la meta vallesana.

La segunda parte del Zaragoza es terrible. Cuando los demás están agotados el Zaragoza juguetea con ellos. Empiezan a caer los 'shoots' en la puerta del Sabadell. Epelde tira un castigo contra el Sabadell casi desde medio campo. Tomasín y Anduíza van al remate de cabeza y empatan cuando faltaban diez minutos para finalizar el partido.

El Sabadell busca modificar el resultado a su favor, pero el Zaragoza va por lo mismo y ahora juega más. Ahora, es estos diez minutos, son los dueños del terreno. Ahora es cuando dan al público la sensación de lo que son. Domina el Zaragoza cuando termina, sin descuentos, el partido.

La prensa local ya casi daba por seguro el ascenso y en alguna crónica posterior al partido titulaban "ya suenan los claros clarines...". Siete días después los clarines se escucharon con sordina y crespones fúnebres.

Porque los vallesanos, el 19 de marzo de 1933, vencieron en Torrero por 1-2. Y sin excusas porque el público estuvo correcto, los protagonistas deportivos y el árbitro, Ramón Melcón, imparcial y acertado. El cronista de Heraldo de Aragón se limitaba a lamentar "la mala suerte que nos acompaña inseparablemente". Por su parte, La Voz de Aragón, titulaba con un frío y escueto: "Ya no asciende el Zaragoza a la segunda división de Liga". Os transcribo la crónica completa:

"Tiembla hoy de coraje la pluma del cronista de deportes. De buena gana escribiría que el viril deporte del balón redondo es un deporte de lógica canalla; que los árbitros de fútbol, aun los de más bien cimentada fama, son la hez de la Humanidad; que cuando un equipo no sabe vencer teniendo todas las ventajas, en la lucha que eleva de categoría al Club merece un castigo severísimo; que el entrenador es un individuo de ideas absurdas las más de las veces...

Pero, pese a su rabia, el cronista no puede impulsar en ese sentido a su arma de combate. Hacerlo así sería tanto como inventar una serie inacabable de embustes, y los que emborronamos cuartillas y más cuartillas para los periódicos no sabemos de mentiras... aunque la creencia casi general sea otra.

El Sabadell le ha ganado el domingo en Torrero al Zaragoza el ascenso que éste tenía mejor merecido que nadie para codearse la temporada próxima con los equipos de la segunda división de la Liga.

Hasta el mismísimo día aquél, y porque sabíamos que los muchachos de la Creu Alta constituyen un conjunto más que notable, hemos venido advirtiéndolo desde las columnas a nosotros encomendadas. Por eso, tal vez, la derrota del Zaragoza la vemos desde otros puntos de vista que el noventa por ciento de las diez mil almas, o más, que presenciaron la pelea.

Es un hecho tan concluso que nada se puede discutir sobre él, que en estas peleas definitivas, donde ya existe un triunfador cincuenta por cien, el favorito indudable ha de poner más brío que nunca en su cometido, puesto que sabe que el contrario es digno a todas luces de realizar una hombrada y que en vencerlo está el secreto de un porvenir brillante para el Club.

¿Se les ha inculcado bien esto a los chicos de la camisa blanca, y estaba pertrechado de ello a conciencia el preparador de ellos?

Puede que en la respuesta a esta pregunta se encuentre el secreto de la eliminación que se comenta. Un dato harto elocuente viene a corroborar la sospecha. No es corriente, ni aun en equipos de ninguna importancia, querer mantenerse hasta el fin de los noventa minutos de juego con un uno-cero marcado a mitad del primer tiempo y teniendo enfrente un rival que puede siempre ganar, se le dejan, porque tiene tanto interés o más que su antagonista en alcanzar lo que también el otro pretende.

Nuestro Club titular no ha podido ascender al último peldaño que le colocaba en la división inmediata superior ocn más méritos, repetimos, que ninguno de sus rivales. Ello, no obstante, ¡viva el Zaragoza F.C. ¡ Porque ahora es, precisamente, cuando esa expansión ha de dejarse oir más que nunca. Y ustedes perdonen la manera de señalar.

El tanto del Zaragoza fue conseguido en la primera parte por medio de Bilbao, que envió un tiro desde lejos que sorprendió al portero catalán. Iban veinte minutos de juego. En la continuación los catalanes no consiguieron igualar el partido hasta pasados los primeros veinticinco minutos, en que hubo una indecisión de Chacártegui y el portero, y la aprovechó Calvet para marcar suavemente el tanto del empate. Cinco minutos más tarde un tiro e Rubíes no consiguió detenerlo Lerín.

Solo tres hombres en el equipo blanco, cuyo cansancio pudo más que su voluntad: Bilbao, Anduíza y Tomi le dejan, porque tiene tanto ilanco, cuyo cansancio pudo mndecisial que puede siempre ganar, se le dejan, porque tiene tanto iás. Ellos, que han sabido ser incansables en mil ocasiones, no supieron sobreponerse a todo cuanto, precisamente, era más necesario que nunca. ¿Censuras? No. Ni para ellos, ni para ninguno. Demasiado peso tienen sobre sí cuantos anhelaban el triunfo y se lo dejaron escapar.

Los equipos, a las órdenes de Ramón Melcón, se alinearon así:

ZARAGOZA F.C.: Lerín; J. Chacártegui, D. Chacártegui; Rioja, Epelde, Municha; Rolloso, Tomás, Anduíza, Bilbao y Almandoz. Entrenador: Felipe Dos Santos.

C.D. SABADELL: Masip; Morral, Giner; Gracia, Durán, Mota; Sangüesa, Bertrán, Calvet, Rubíes y Esteve. Entrenador: Joan Tena.

El Zaragoza F.C. finalizó como subcampeón de Liga de 3ª División, pero no consiguió el ansiado ascenso a la 2ª División.

Participa el Zaragoza por primera vez en el Campeonato de España, o Copa de España, en la cual el equipo de Felipe Dos Santos alcanzó la ronda de Octavos de Final tras disputar los siguientes partidos:

Por su mala clasificación en el Torneo Mancomunado (penúltimo), el Zaragoza F.C. tiene que disputar, en una ronda previa, su derecho a participar en el campeonato de España frente al Arenas de Zaragoza, que se había proclamado campeón aragonés de Segunda Regional.

El Zaragoza venció en su campo por 6-0 y repitió victoria una semana más tarde por 3-1. Ambos encuentros se disputaron en Torrero. La alineación del Arenas que por primera vez se enfrentó al Zaragoza el 26 de marzo de 1933, fue la siguiente: Blesa, Valero, Peralta, Pallarés, Romeo, Castellot, Bona, Zapatero, Navarro, Escuer y Laínez. El Zaragoza, por su parte, formó con Osés, Gómez, D. Chacártegui, Rolloso, Orcolaga, Salas, Amand, Bilbao, Zorrozúa, Tomás y Almandoz. Orcolaga y Amand debutaron ese día con la elástica blanquilla. Marcaron Zorrozúa (3), Tomás, Bilbao y Salas. En el partido de vuelta, una semana más tarde, debutó otro hombre en el Zaragoza, Barañano. Anotaron para el Zaragoza Amand (2) y Zorrozúa. Navarro marcó para el gol del honor del Arenas.

Superado fácilmente el primer escollo, el Zaragoza F.C. se clasificaba para los Dieciseisavos de Final donde le correspondería enfrentarse a un equipo de superior nivel y categoría como era el Celta de Vigo. En el primer partido disputado el 9 de abril de 1933 en tierras gallegas saltó la sorpresa. El primer tiempo se caracterizó por el dominio de los vigueses y la buena defensa del Zaragoza, que se adelantó en el marcador a los 35 minutos tras un gol de Anduiza. En la segunda parte continuó el dominio céltico y a los 14 minutos empató Nolete, pero en los cinco minutos siguientes anotó el Zaragoza dos nuevos goles, ambos conseguidos por Tomasín. Los desesperados ataques vigueses dieron como única consecuencia el segundo gol gallego, marcado también por Nolete.

Empate a uno fue el resultado final del partido de vuelta, disputado en Torrero una semana más tarde, el 16 de abril de 1933, por lo que el Zaragoza eliminaba al Celta y pasaba a Octavos de Final. Antes de comenzar este encuentro, unos aviadores alemanes que realizaban en la ciudad vuelos acrobáticos echaron al suelo de Torrero el balón con el que habría de jugarse en partido. Se adelantó en el marcador el conjunto gallego, que igualaba de esta forma la eliminatoria. El Zaragoza, que lanzó un penalti al larguero, igualó el partido poco antes del descanso por mediación de Anduíza. Con 1-1 finalizó el primer tiempo. En la segunda parte el Zaragoza jugaba en contra del viento, pero fue capaz de aguantar el mismo resultado hasta el final y clasificándose de esta forma para la siguiente eliminatoria.

Ya en los Octavos de Final, el rival era demasiado fuerte, el Español. El partido de ida se disputaría en Zaragoza el 7 de mayo de 1933. El día anterior al partido, el club enviaba la siguiente nota para su publicación en la prensa local:

"La trascendencia del partido que se juega mañana en Torrero no ha escapado a la sensibilidad de los aficionados, que lo esperan con verdadero interés. Es la primera vez que en esta temporada se enfrentan nuestros jugadores con equipo tan señaladamente calificado como el Español, en partido de competición oficial. La brillante temporada de este Club catalán, campeón de su región, en el que figuran tan destacados elementos como Bosch, Prats y Soler, internacionales en esta temporada, y el entusiasmo con que los nuestros vienen defendiendo los colores del Club, son presagio de unos encuentros interesantísimos que para todos encierran importancia enorme. La demanda de localidades en reflejo del interés que ha despertado el encuentro de Torrero, que comenzará a las cuatro y media, y para el cual los socios del Zaragoza, según constumbre, tendrán entrada libre mediante la presentación del recibo del mes actual, que podrá ser recogido, por aquellos que todavía no lo hayan hecho, en las oficinas del Club, a las horas habituales, de siete a nueve de la noche, y mañana, domingo, de diez a una, así como en la taquilla del campo a la hora del partido. Nuestro equipo se alineará como de costumbre, salvo contingencias de última hora, y por lo que se refiere al Español tenemos noticias de que presentará su primer equipo completo".

Se llenó Torrero, con el boxeador Ignacio Ara haciendo el saque de honor. Se inició el partido con mucho coraje por parte del Zaragoza, que se hicieron los dueños del terreno de juego. Así lo contaba Barcala en su crónica para La Voz de Aragón

"...Se hizo precisa la enérgica labor desarrollada por el defensa españolista Mas, el mejor de su equipo, para que sus compañeros no empezasen a acongojarse ante una próxima catástrofe. Tal era el agobio al marco defendido por Florenza, que Pérez no vio más medio hábil para deshacer una situación de peligro que despejar lindamente con la mano un balón. El claro penalty irritó el público, que intentó arrojarse al campo. Vuelta la tranquilidad hubo un avance blanquiazul bien llevado y un centro de Doménech lo remató Redó a las mallas en franco fuera de juego, que no vio el árbitro. El contraste de lo uno con lo otro produjo un efecto tan detestable en varios exaltados que se decidieron a pisar la hierba y protestar a Balaguer casi en sus propias narices. Menos mal que bastó una indicación de los directivos del Zaragoza para que cada cual tornase a sus localidades.

Y fue entonces cuando, restablecida la calma, la brava muchahada blanquilla empezó a apretar de firme para demostrar a indígenas y forasteros que se bastaba por sí solo para alcanzar el triunfo que su esfuerzo merecía.

En las postrimerías de la primera pate ya estaba el empate logrado. Un centro cerrado de Almandoz lo transformó en gol Zorrozúa, llevando la igualdad consigo el delirio que es de suponer en la hinchada."

A los tres minutos de la continuación un rechace corto de Florenza sirvió para que Tomasín hiciese sustituir el uno del casillero blanco; y cinco minutos más tarde, un fallo del meta españolista lo aprovechó Zorrozúa para que colocasen el dos en tierra y el tres arriba. Después, dos tantos que estaban al alcance de un cojo cualquiera se desperdiciaron lamentablemente".

Los equipos, a las órdenes de Balaguer, se alinearon así:

Español: Florenza; Mas, Pérez; Trabal, Solé, Cristiá; Doménech, Edelmiro, Garreta, Redó y Bosch.

Zaragoza: Lerín; Chomín, Chacártegui; Epelde, Salas, Rioja; Ruiz, Tomasín, Zorrozúa, Bilbao y Almandoz.

El Español no se dejó sorprender de nuevo por el Zaragoza en el partido de vuelta, y tras un gran partido, en el que demostraron la diferencia de categoría entre ambos clubes, los catalanes se impusieron por un contundente 4-0, con dos goles de Bosch, uno de Prat y otro de Solé. "Nos han derrotado en Casa Rabia...." señalaba Miguel Gay en su crónica "...Hemos perdido la cabeza. La habíamos perdido ya. Si no nos hubiéramos escrito tanta retahíla. Por fin el Zaragoza ha quedado también en la cuneta. Estaría escrito. Pero nadie podrá decir que no se ha batido como un campeón. De punta a punta ha recorrido España triunfador. Alguna vez tenía que palmar".

Finalizaba así el periplo copero del Zaragoza F.C. en su debut en esta competición.

Tras finalizar la competición oficial, aun hubo tiempo de disputar tres partidos amistosos. El primero de ellos, el 25 de mayo de 1933, frente al Veiren Für Leibesübungen Krefeld alemán, al que se impuso por un contundente 4-0. El Zaragoza alineó en este partido a: Lerín; Gómez, Chomín Chacártegui; Municha, Salas, Rioja; Ruiz, Bilbao, Mamerto, Tomás (Amand en el segundo tiempo) y Almandoz. El Zaragoza, que vistió de verde, jugó a placer y marcó dos goles en cada tiempo. Los dos primeros obra de Bilbao; el tercero marcado por Mamerto y el cuarto por Amand rematando primorosamente con la testa un centro de Almandoz. Arbitró Duce. Los alemanes no supieron adaptarse al fuerte cierzo reinante ese día en Torrero.

En un momento del juego desde el tendido de los sastres cayó una lluvia de piedras a la localidad de gol. Resultaron varios espectadores heridos y a los alemanes se les explicó, sin razón, que eso era cosa de los partidarios de los toros. A raíz de este partido el Zaragoza publicó una nota rogando a sus socios que no saltaran al campo al final del partido, pues se estropeaba la hierba que costaba cuidar y mantener.

Tres días más tarde, el 28 de mayo de 1933, y aprovechando una gira de la selección nacional de Bulgaria por España (acababa de perder por 13-0 frente al combinado español), se disputó en Torrero un partido entre dicha selección y el Zaragoza FC. Estas fueron las alineaciones:

Bulgaria: Dermonski; Mokanoff, Mistaloff; Georgeff, Baskusheff, Efrenft, Starkoff, Angeloff, Lozanoff, Pesheff y Pantcheff.

Zaragoza: Lerín; Chomín Chacártegui, Juanito Chacártegui; Epelde, Salas, Rioja, Javier, Bilbao, Anduiza, Tomás y Almandoz.

Bulgaria marcó su primer gol en la primera mitad por mediación de Baskusheff. Tras el descanso, Tomás aprovechó un pase servido por Anduíza para igualar el marcador un par de minutos después Bulgaria deshizo el empate. Escapó su extremo zurdo por en centro del campo y, a pesar de acosarle Juanito Chacártegui, le cruzó el balón a Lerín. Los búlgaros fueron muy agasajados, hasta tal punto que se reprochó a Tomás que extremase la hospitalidad tirando deliberadamente fuera un penalti con el que fueron castigados los forasteros. El Zaragoza fue a la deriva y Bulgaria logró el tercero obra de Pesheff de cabeza. Acortó distancias Tomás con un chut imparable al recoger un centro en corto de Javier. Por último, el interior derecha búlgaro, sin que nadie le molestara, avanzó y batió a Lerín estableciendo el 2-4 definitivo en el marcador.

Tres semanas más tarde, tal y como indica en una nota de prensa el Zaragoza "a pesar del propósito del Club de no dar más partidos por lo avanzado de la temporada y la dificultad de poder concertar encuentros de alguna importancia, hemos aprovechado el paso por nuestra ciudad del destacado equipo del Racing Club de Santander para concertar un partido que se celebrará el próximo domingo (18 de junio de 1933), en Torrero. Creemos que esta noticia ha de satisfacer a los aficionados, puesto que el equipo que ha de enfrentarse al nuestro pertenece a la primera división y lleva realizada una campaña brillantísima en la actual temporada".

Y, efectivamente, el domingo 18 de junio de 1933, a las cinco de la tarde y con poco público en Torrero, se disputó el último partido de la temporada 1932-33 y en el cual el Racing de Santander le dio un tremendo meneo a los chicos de Felipe Dos Santos. Un contundente 2-6 que no dejaba lugar a dudas la diferencia de categoría de ambos equipos. Barcala titulaba su crónica con un irónico "No enfadarse, que era el último" aludiendo al cansancio de una larga temporada y en una fecha en que los jugadores ya estaban "cansados de jugar al foot-ball". Tomás marcó un gol sublime en la primera parte, pero en la segunda "abartolados los locales, amnésico el árbitro y aburridos los espectadores, el partido se convirtió en una partida de "fumball" y el Racing marcó sucesivamente hasta seis goals, algunos formidables y... por fin terminó aquello entre los meneos de los espectadores... para despertarse".

Dicho partido sirvió también como despedida de José María Zorrozúa, el bravo delantero vasco que tras terminar sus estudios en la Facultad de Medicina de Zaragoza, regresaba a Bilbao con los suyos.

El domingo 9 de julio de 1933 se celebró en Torrero un partido a beneficio de Jaime Jaumandréu, el que durante muchos años fue el mejor defensa del desaparecido Iberia Sport Club. No asistió mucho público a Torrero, debido en parte a la fecha en que se celebró el partido, en pleno verano. Pero los que acudieron rindieron una unánime y calurosa ovación a quien, durante tantos años, había pisado ese césped defendiendo los colores gualdinegros.

El partido se celebró, como estaba anunciado, a base de dos selecciones de jugadores regionales con la cooperación del borjano Nogués, el formidable guardameta del Barcelona, y Costica, que militaba en aquellos momento en el Atlético de Madrid. También tomó parte el veterano Ruiz, antiguo extremo zurdo del Iberia, que por cierto hizo un partido como en sus mejores tiempos. A los pocos minutos de juego consiguió la selección rojiblanca el único tanto de la tarde. Costa escapó y cambió el juego a la derecha; Ruiz centró muy bien y Ernesto, oportunísimo, batió a Lerín con un tiro raso. Los equipos, a las órdenes de Julio Ostalé, formaron así:

Selección rojiblanca: Nogués (segunda parte Lerín); Gómez, Marco; Lucio, Orcástegui, Buil; Ruiz, Ernesto, Arilla, Tomás y Costa.

Selección grana y negro: Lerín (segunda parte Nogués); Valero, Valdovinos; Castellot, Salas, Rufo; Bona, Zapatero, Navarro, Escuer y Laínez.

En resumidas cuentas, en la primera temporada de existencia del club (1932-1933), el Zaragoza F.C. disputó un total de 28 partidos oficiales, con el resultado de 15 victorias, 5 empates y 8 derrotas. Consiguió 75 goles a favor y 43 en contra. Los máximos goleadores fueron Anduiza con 25, Zorrozúa con 16 y dos jugadores con 8 goles cada uno: JuanitoRuiz y Bilbao.

El resumen de partidos disputados en la temporada 1932/33 en las tres competiciones oficiales ofrece el siguiente balance:

Temporada 1933-1934 

La segunda temporada de competición oficial se afrontó con el ímpetu que había generado el buen año del estreno del nuevo club y concluyó, con la inestimable ayuda de la Federación Española que reestructuró las categorías del fútbol español, con el ascenso del equipo a Segunda División a pesar de haber perdido la promoción frente al Celta de Vigo como veremos más adelante.

El diario AS de Madrid publicaba el 4 de septiembre de 1933 un amplio reportaje sobre los aspectos de la nueva temporada que daba comienzo en las filas del Zaragoza F.C.  

Dicho reportaje se centra en las novedades de cara a la temporada oficial que había dado el 3 de septiembre de 1933 con la disputa del prime partido del Torneo Mancomunado en Las Gaunas frente al Deportivo Logroño. También hace hincapié en los métodos de entrenamiento del portugués Felipe Dos Santos, que continuaba al frente del equipo. Aquí os transcribo, por su interés, el reportaje íntegro:

"Hace algunos días interrogamos a nuestros del Zaragoza que iba a pasar. En todas partes las cosas están hechas, el calendario arreglado, y solo aquí, en Zaragoza, se hace todo con excesiva lentitud, con sigiloso cuidado, y esto ahora, aun cuando estamos a 8 ó 10 de la fecha inicial.

Nuestro amigo, flemático e inmutable, se excusa:En estos momentos nada todavía le puedo decir. Ustedes lo saben igual que yo. La situación es crítica. Crítica quiere decir..., no agobiadora, no definitiva, sino eso..., crítica. Viene usted a interrogarme en el crítico momento.

Saben ustedes la mala suerte del Zaragoza en el año anterior. Conocen nuestras gestiones para ingresar en la Mancomunidad Centro-Sur y su fracaso; la orden de la Nacional para nuestra inclusión en la Guipuzcoana, y la consecuente y violenta actitud del Osasuna, que no comprendo. Quedan pequeños detalles todavía de jugadores....

Estos días haré uso de mis vacaciones. Voy a un balneario, y allí nos reuniremos Muniesa, el secretario del club, y alguien mas. Y en seguida lo sabrá usted todo.... Y luego, sonriendo, nos dice:

Puedo asegurarle que..., no habrá crisis. Y nosotros politiqueando, a nuestra vez: Que le vaya a usted bien por "San Rafael" de Corconte.

Días después. Hay "matinée" en Torrero. Los hombres del "once" -muchos más de once-, dispersos durante todo el verano, acusan un poco la laxitud de sus músculos y en el bronce de su piel el descanso veraniego y su descuido; pero están contentos y animados para la temporada próxima.

Hay una baja: Salas. El pequeño Salicas ha hecho un gran viaje. Los patronos de pesca del Barcelona se llevaron al excelente medio centro aragonés. Como era un jugador "pirotécnico" fuera del campo, se advierte su ausencia, porque no hay sus travesuras, ni sus canciones.

Hay caras nuevas: Tomasín, el formidable bombardero de la delantera y capitán, nos explica la procedencia -vasca, por lo visto, aquellas canteras son inagotables- de los dos o tres muchachos que andan por el campo cohibidos, y a quienes vamos a ver actuar con esa curiosidad, que lleva mucho de incredulidad, que despierta siempre un jugador importado.

Vemos también a los veteranos. Entre los veteranos está Lerín y también Epelde, el jugador que arriesgó su vida en plan de héroe en la reciente catástrofe de Deva. Y cuenta, ante los ojos atónitos de todos, aquellos momentos espantosos (una embarcación zozobró y fallecieron 15 personas, Diario ABC,. 1 de agosto de 1933).

No lo podemos evitar. Nuestra estancia en el campo a esta hora temprana. El ambiente. La época. Los grupos de jugadores comentando... Todo nos hace recordar aquel primer día de colegio después de las vacaciones. Y cuando se acerca el "hermano" entrenador creemos que Tomasín va a besarle la mano.

El campo está magnífico, aterciopelado. Sin la tiña clásica de las porterías. También le ha probado bien el verano. Pero que esquelético se ha quedado el marcador.

También ha vuelto Dos Santos, el entusiasta entrenador portugués, tan severo. El entrenador agrupa a los jugadores y les "echa" un corto discurso. Nada, nada, como cuando íbamos al colegio. Y los jugadores le atienden..., le escuchan.... Esto ya no es como entonces.... Nosotros nos íbamos a jugar.

Contemplamos el campo. Lo extrañamos: tan vacío, tan tranquilo. Le falta la salsa de los "hinchas" y la mostaza de los tantos. Pero todo vendrá.

Alguien nos comprende y nos habla a nuestro lado:

  • ¡Cuánto vamos a sufrir aquí este año!...
  • O a reír, ¿por qué no?

Quien nos habla es uno de los nuevos directivos. Han inyectado juventud en el Zaragoza. Ha habido acopio de material nuevo en el Zaragoza. Uno de los nuevos es este doctor Paricio, la sombra, como si dijéramos, del "once".

Un hombre que sabe de la temeridad de partirse el pecho por esas tribunas de Dios, en esos campos de Dios, en esos campos de Dios, desde Zaragoza a Vigo. Con el señor Paricio han ingresado los señores Bello y Villar, que han incorporado al hormiguero de sus establecimientosllenos de público en esas tardes ansiosas en que se esperan las sorpresas del Zaragoza. Sorpresas que este año no sorprenderán a nadie.

Ante el campo, limpio y verde, se abre de nuevo una temporada. El año pasado dijimos que sería la temporada definitiva. Vamos a decir lo mismo este año. Y luego en filósofo: la historia se repite.

Ha reinado cierto malestar en las esferas deportivas. Los Chacártegui no firmaban. Se esperaba que firmarían..., pero las cartulinas estaban en blanco. Y ya no se podía dominar el nerviosismo. Pero, al fin, saltaron también al campo. Son los tres mosqueteros del Zaragoza: los Chacártegui y Lerín. Y Lerín es Artagnan.

Se pasa lista. Dos Santos va deletreando con su defectuosa dicción. Va a comenzar la clase: Lerín, Chacártegui ("Chomin"), Chacártegui (Juanito), Epelde, Municha, Rioja -aquí falta Salas-. Almandoz, Bilbao, Ruiz.... Los nuevos andan aún un poco cohibidos en el campo nuevo, entre la gente nueva. Luego entrarán, como van entrando todos. Y le gastará chirigotas al míster. Se llaman Iriondo, Deusto, Ortúzar y Redondo. Son defensas, medios y de la línea delantera. ¡Con qué candidez miran estos hombres del Norte, en estas tierras peladas de Aragón!. Proceden del Erandio y del Deusto.

Falta otro a la lista. Es Zorrozúa. El viejo veterano. Tampoco formará con los blanquillos más. Este ha dado hasta la última gota sinovial por el Zaragoza y hasta la última llamita de sus inspiración para marcar el "goal" de la victoria. ¡Cómo se le recordará siempre aquí!

Otra temporada va a comenzar, llenos de entusiasmo, llenos de fe. Este año -nos dicen- si que pasaremos a la II División. No se repetirá aquello de Sabadell. - Este año seremos los mejores. De verdad que nos parecen párvulos de colegio cuando comienzan el curso, con sus libros nuevos y la cabeza llena de ilusiones.

En seguida comienza el dance. Nosotros, en tanto, nos acordamos de aquello de Sabadell. Aquella tarde lloraban los espectadores en Torrero de pena. Y los jugadores de rabia. ¡Qué no se repita!

El equipo se presentará casi igual. Pequeñas novedades, casi insignificantes. Tener los puestos cubiertos, por si ocurre alguna lesión, que puede ocurrir. Y nada más. Esto es una ventaja. El equipo estará más compenetrado, más hecho; porque, además, los jugadores, casi todos son jóvenes que pueden dar mucho de sí.

En tanto, en San Rafael, en ese San Rafael de Corconte, donde veranea Gayarre, se politiquea. Los hombres del Zaragoza estudian la situación. Todo se resuelve. Siempre hay una fórmula. Cuantos más caminos se cierran mas rutas certeras descubre la imaginación documentada de Muniesa. Y el suave remanso del balneario se "maquiavelea". Y de ello salen las soluciones. Así, antes de que los Chacártegui lo supieran ya se contaba en San Rafael que calzarían el jersey blanquillo. Y se sabía que lo del Osasuna quedaría en nada. Ya se sabía todo. Falta nada más un poco de mano izquierda y un poco de vaselina marca Muniesa. Es infalible. Además, este año, las cosas van a salir bien, y respalda al Zaragoza el optimismo de los socios nuevos que vienen a engrosar las filas apretadas de los hinchas.

Los balones han comenzado a saltar estúpidamente por el campo... Los jugadores, al rítmico compás de la voz de Dos Santos, van desarrollando esa serie de ejercicios gimnásticos que tanto le gustan.... al entrenador. Luego corren, saltan las vallas. Y cuando los balones reposaban ya, inofensivos, a una voz del entrenador, los hombres del Zaragoza, con más hambre de cuero que nunca, se lanzan sobre ellos y comienzan a caer sobre Lerín y Osés los terribles cañonazos de la delantera, entre exclamaciones y risas. Como cuando los chicos están en el recreo. Y luego, sudorosos, buscan el frescor de la piscina". MIGUEL GAY

Durante la temporada hubo diferentes vaivenes, tanto en lo social como en lo deportivo. Antes de que el balón echase a rodar, la directiva quiso zanjar de manera definitiva la interinidad de la Presidencia del Zaragoza F.C., cargo que ostentaba José María Gayarre desde el momento del nacimiento de la entidad. El 12 de agosto de 1933 tuvo lugar una asamblea en la que Gayarre fue confirmado en toda regla como presidente electo, entre otras cosas, porque nadie hizo ningún gesto para optar al puesto de regente del club. Aprovechando la coyuntura, se renovó el amplio elenco de directivos y muchas caras cambiaron en la Junta.

La directiva zaragocista mantuvo su confianza en el técnico portugués Felipe Dos Santoscon el convencimiento de que el luso conduciría al equipo al anhelado ascenso, pero una fulminante derrota en Logroño (6-0) propició su cese antes de finalizar la temporada. Dos Santos tiene el honor, desde ese día, de ser el primer entrenador destituido durante el desarrollo de la temporada en toda la historia del Zaragoza.

El club empezó a incorporar jugadores que luego formarían parte del famoso equipo de los "alifantes". La plantilla zaragocista estaba compuesta en aquella segunda temporada por los siguientes jugadores:

Porteros: Lerín y Osés

Defensas: Juanito Chacártegui, "Chomin" Chacártegui, Gómez y Deusto.

Medios: Municha, Rioja, Epelde, Primo, Emparanza y Ortúzar.

Delanteros: Juanito Ruiz, Lucio, Anduiza, Rolloso, Bilbao, Costa, Redondo; Tomás, Amand y Almandoz.

El fichaje más sonado fue el de José Luis Costa "Costica", que había sido la temporada anterior el extremo izquierda del Atlético de Madrid. Casi cuarenta años después, Costa sería presidente de la Federación Española de Fútbol. Pero también se produjeron dos bajas notables, la del citado José María Zorrozúa y Pascual Salas, traspasado al Barcelona por 7.000 pesetas y un amistoso en Torrero. El Barcelona llegó a ofrecer 15.000 pesetas por Salas y Lerín, pero José María Gayarre se negó a vender al portero. El presidente impidió también la marcha de Juanito Ruiz al Athletic de Bilbao. "Tendréis que vender Altos Hornos para llevároslo" trasmitió a los dirigentes vascos.

Vidal Viñarás - Historia del Real Zaragoza
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